*Primero perdió el registro como instituto político nacional, ahora se encuentra en peligro inminente de desaparecer como partido local por las frecuentes renuncias de militantes, liderazgos y hasta de su dirigente estatal.
La debacle nacional del Partido de la Revolución Democrática a nivel nacional, que perdió su registro, amenaza con extenderse al Estado de México, donde las interminables pugnas internas han llevado a un éxodo masivo de militantes, liderazgos y últimamente, de su propio líder estatal Agustín Barrera, poniéndolo a un paso de la extinción como instituto político local.
El canibalismo político entre los perredistas, aunado a la inconformidad generalizada con el cacicazgo que por años han ejercido personajes como Omar Ortega Álvarez y Javier Rivera Escalona, derivó en una cascada de renuncias al Sol Azteca mexiquense, que se vacía a pasos agigantados.
Además de Agustín Barrera, dejaron las filas del perredismo el presidente municipal de Cocotitlán, Miguel Artemio Florín, así como 18 ediles y 32 líderes locales, quienes al confirmar su salida, denunciaron la actitud negligente de la dirigencia estatal y su incongruencia, al no conducir el partido como una opción de izquierda para bien de la ciudadanía.
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